Hospital Univ. Doctor Negrín

218 trabajadores de Urgencias de los hospitales Doctor Negrín e Insular envían una carta a la consejera de Sanidad

Detalles

Comisiones Obreras comparte la argumentación de los compañeros y exige de la Consejería de Sanidad que tome urgentemente cartas en el asunto en las líneas planteadas por el escrito que a continuación se transcribe

A la atención de Dña. Brígida Mendoza, consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias:

Nos dirigimos a usted, a través de esta carta, porque queremos expresarle lo que nosotros, trabajadores de los servicios de Urgencias de los Hospitales Doctor Negrín e Insular, sentimos desde hace tiempo a la hora de desempeñar nuestro trabajo. Y lo hacemos porque hemos llegado al límite.

Y no nos dirigimos con tono de reproche. Lo hacemos a modo de petición, casi de ruego o súplica ante lo que contemplamos a menudo en nuestros puestos.

Es cierto que no todos los días son iguales. Que hay algunos en el que la estadística se alía con nosotros y nos ofrece unas asistencias moderadas, y esos días trabajamos con normalidad (bien). Logramos sentirnos satisfechos de ofrecer a la población canaria esa sanidad de la que ustedes, los políticos, presumen en los medios.

Pero eso es lo ocasional. Existe una verdad que nos sacude cotidianamente y entonces es cuando notamos esas carencias que usted seguro ya conoce más que sobradamente.

¿Y qué pasa cuando las medias se sobrepasan?, ¿qué ocurre cuando llegan esos “picos ocasionales” (mejor llamarlos “picos habituales”) que ustedes mencionan en los medios como si se tratara de un extraño fenómeno meteorológico? Pues lo que ocurre, Sra. Mendoza, es que nos sentimos como si nos revolcara una ola. Desbordados, vapuleados..., intentamos soportar y sobrellevar la situación como podemos. Pero no es posible.

En el Negrín contamos con grandes pasillos, en donde indefinidamente se pueden “aparcar” camillas, y esos pasillos se convierten en escenario casi público de nuestro trabajo. Pero es que en el Insular no se cuentan con esos pasillos y los pacientes quedan pegados, hacinados, unos al lado de otros, etc.

Las medias estadísticas son claras. Consúltelas y lo comprobará. La ocupación pasa  notablemente del 200%. En el Insular en 10 boxes se han documentado hasta 31 pacientes, y en los pasillos del Negrín otros tantos, con el agravante de que hasta en el sistema informático ya aparecen como ubicación formal. Y así es imposible. Así pasan cosas que no queremos, aún, poner por escrito.

Usted es médico y seguro que cuando ilusionadamente cursaba sus estudios se imaginaba una medicina que ayudara y dignificara al ser humano. Creería en que usted podría ayudar a sus semejantes a mejorar su calidad y sus expectativas de vida. Y cuando trabajó como médico del servicio de urgencias del Hospital Insular, probablemente lo consiguiera. Tenía usted fama de perseverante en busca de dar con un diagnóstico certero.

Ha ido subiendo peldaños, “Dirección médica”, “Gerencia”, y ahora está en lo más alto de la pirámide. Es usted “Consejera de Sanidad”. Se supone que ahora es cuando más puede luchar por aquello que usted creía. ¿Qué se lo impide? Pues le garantizamos, los que humildemente firmamos esta carta, que esos buenos deseos que usted albergaba -en sus inicios- no están materializados. Algunos se perdieron por el camino.

Nosotros también estudiamos y lo hicimos probablemente con la misma ilusión que usted, pero estamos llegando al límite de lo que razonablemente se le puede pedir a alguien. No se nos puede pedir que claudiquemos de ciertos valores que aún tenemos como referencia, y es que, entre otras cosas, diariamente nos tropezamos con la indignidad de ver a nuestros mayores que con su juventud de posguerra lucharon duro por un futuro mejor para ellos, para sus hijos y para sus nietos.

Verlos en pasillos o hacinados unos al lado de otros no es el premio que merecen por ese esfuerzo.

No queremos escandalizarla con detalles, pero el deterioro que estamos sufriendo en nuestros servicios es más que evidente.

Ahora que no ejerce como médico y la vemos en los medios de comunicación usando retórica de política, haciendo malabares con los argumentos, jugando con los eufemismos, no podemos sino sentirnos desprotegidos, desamparados. Porque si usted, que es nuestra “jefa”, habla en los términos que lo hace, de esa manera, alejándose de la verdad, ¿qué podemos esperar?

Nuestros abuelos/as dejaron en herencia un sistema sanitario que nuestros padres y madres universalizaron y ampliaron en calidad y en coberturas. Usted tiene ahora, y nosotros también, la obligación moral de darle continuidad, de protegerlo, de mejorarlo.

En la era tecnológica en la que nos encontramos, con avances científicos espectaculares, no podemos resignarnos a dejar en herencia unos sistemas de urgencias que se puede beneficiar de los mejores avances, que tiene acceso a los mejores medicamentos, simplemente por no disponer del espacio (existe, pero cerrado) y del personal suficiente (existe, y está en el paro), o porque pueda haber intereses políticos y/o particulares que lo impidan.

Ya hay quien ni se sonroja al hablar de concertar pacientes de urgencias con el sector privado.¿Qué hay detrás de ésto?

Cada vez que alguien pasa días en un pasillo o se tiene más dolor del necesario para morir, o sencillamente tiene que hacer sus necesidades tan elementales como ser bañado, u otras, al lado de otras personas, cada vez que eso ocurre, se pierden años de ciencia, de investigación, de inversión económica, de esfuerzo de nuestras generaciones anteriores que lucharon y se dejaron lo mejor de sus vidas en busca de una mejora de nuestra sanidad.

La sanidad pública no es patrimionio de nadie. Pero sí que estamos todos obligados a luchar por ella. Junto con la educación es nuestro mejor patrimonio. Nos iguala como seres humanos más allá de sexo, raza, religión o posición económica. Y desde luego queremos dejarla en mejores condiciones para nuestros hijos.

Entre los firmantes de esta carta hay quienes llevamos trabajando en el servicio de urgencias 15, 20 y hasta más años, y toda esa experiencia ganada no vemos que fructifique en una mayor satisfacción en el trabajo. Todo lo contrario, muchos y muchas ya pensamos en buscar otros puestos donde realizarnos de verdad.

Sufrimos la presión y la incomprensión de un usuario que en muchas ocasiones paga injustificadamente con nosotros su justificada frustración.

Las plantillas están recortadas, hay bajas que no se cubren, días libres que se deben desde el año pasado. Y a cambio oímos en los medios de comunicación que se refuerzan las plantillas cuando lo único que hacen, en momentos de desborde, es reponer alguno de los puestos que no habían sido sustituidos, ya sea por baja laboral, maternal, o cualquier otra razón. O muy puntualmente mandar un enfermero/a o un/a auxiliar desde planta.

No sabemos cuáles son sus intenciones profesionales. Si quiere volver a la medicina o quiere estar subida en el carro de la política. Pero reconsidere su posición. Usted está en una situación privilegiada. Usted tiene mucho que ofrecernos a nosotros “sus” profesionales y al resto de la sociedad canaria. Si algún día vuelve a ponerse la bata debe poder sentirse orgullosa al cruzarse con nosotros por los pasillos.Cuando usted decidió estudiar y ejercer la medicina seguro que lo hizo movida por estos valores que antes mencionamos. Ahora que está en lo más alto del organigrama no deje que se le escapen de las manos. Peléese con su partido, con su gobierno, con la oposición, sea valiente y peléese con quien sea, pero no permita este paulatino deterioro que sufren nuestros servicios de urgencias

No sea parte del problema y sí parte de la solución.

No deje que languidezcan los dos servicios de Urgencias de los Hospitales Generales de nuestra isla.

Nosotros solos no podemos y la sociedad necesita de quien lo haga. Y el destino ha querido que ahora la consejera de Sanidad sea usted.

Y con todos los respetos, si no se siente con fuerzas o los entresijos de la política se lo impiden, debería plantearse la dimisión como alternativa. Deje que alguien que sí se sienta capaz lo intente.

“Quien antepone sus intereses a sus principios acaba siempre perdiendo ambas cosas”

Firmado:

Trabajadores de los servicios de Urgencia de Hospital Doctor Negrín y Hospital Insular.