Opiniones

El consejo de la FSS-CCOO rechaza por unanimidad el Proyecto de RD sobre las Unidades de Gestión Clínica

Detalles

viernes 3 de julio de 2015

 

El consejo de la FSS-CCOO rechaza por unanimidad el Proyecto de RD sobre las Unidades de Gestión Clínica

El Consejo de la Federación de Sanidad y Sectores sociosanitarios, celebrado los pasados días 29 y 30 de Junio, decidió por unanimidad, rechazar el Proyecto de Real Decreto por el que se fijan las bases para la implantación de las Unidades de Gestión Clínica en el ámbito de los Servicios de Salud, presentado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e igualdad tanto en las formas como en el fondo

En las formas, CCOO viene a denunciar que este Proyecto de Real Decreto no ha cumplido con el proceso de negociación previa en el Ámbito de Negociación, ya que se ha pasado por el mismo, una vez que ya había sido negociado previamente con el FORO DE LAS PROFESIONES, reconocido por ambas partes (Ministerio y representantes del Foro), en la discusión en el Ámbito y manifestado públicamente ante los medios de comunicación
 
Y sólo ha pasado por el Ámbito cuando ya se había iniciado el período de consultas. Con lo que parece evidente, que se ha hecho para cumplir una formalidad y que en todo caso no se ha negociado se ha consultado a las organizaciones sindicales más representativas.
 
En el fondo, porque el Proyecto de Real decreto, abre las puertas a una futura privatización del sistema, por cuanto, permita una progresiva asunción de autonomía a dichas Unidades sin ningún tipo de limitación, lo que unido a que en 2013, el Gobierno utilizó la Ley 10/2013, sobre farmacovigilancia, para introducir de forma unilateral modificaciones a la LOPS y al Estatuto Marco. Crea la figura de situación de servicios de gestión clínica (artículo 54 bis EM)  con el claro objetivo de facilitar el paso de personal estatutario a centros funcionalmente privatizados para desempeñar en ellos funciones de gestión clínica, protegiendo de manera indefinida tanto el cómputo de su antigüedad como la reserva de su plaza de origen ante una posible reincorporación. Sin ninguna negociación en el Ámbito de Negociación.

Este proyecto de Real Decreto lo podríamos denominar como unidades de gestión de recursos limitados. Si bien el modelo de UGC se ha definido hasta el momento con límites, acentuando la calidad, la participación y la autonomía profesional como señas teóricas de identidad, hay quien pretende en estos momentos desviar su desarrollo para constituir unidades en las que el objetivo principal pasa a ser la gestión presupuestaria, el recorte de recursos con implicación de los profesionales. Este nuevo modelo de unidades no se limitaría a promover la autonomía profesional, sino que promovería la constitución de unidades independientes en el seno de los centros hospitalarios, dotados de personalidad jurídica propia y capacidad de gestionar sus propios recursos, tanto los económicos como los tecnológicos y los humanos, con independencia de la gerencia del hospital. Este modelo es una vía de ruptura de los marcos actuales de la gestión y provisión de servicios sanitarios, sin que ello tenga que conllevar por sí sólo un proceso de privatización pero abriendo la puerta a ello, al tiempo que implica una ruptura de los marcos de relaciones laborales y de negociación y participación sindical.
 
El Sistema Nacional de Salud requiere un profundo debate sobre retos de futuro que trascienden el limitado a la gestión clínica. Por ello, hemos impulsado propuestas en relación con la sostenibilidad del sistema (su financiación y la necesidad de aumentar los ingresos, las garantías de suficiencia presupuestaria exigibles, la modificación de los criterios de financiación, la mejora de la gestión económica, las mejoras asistenciales, la necesaria revisión del sistema de copagos); la suficiencia (con modificaciones exigibles para garantizar la universalidad de la prestación sanitaria y la necesaria revisión de las carteras de servicios); la equidad (destacando la calidad y la cohesión entre las propuestas); la racionalidad (mejorando los sistemas de información y de gestión); y la gobernanza (la transparencia, la participación y la información son elementos clave para el buen funcionamiento del SNS).

Así mismo, las organizaciones sindicales debemos tener un papel activo ante el desarrollo de la gestión clínica y la organización de la misma, o no, en Unidades. Sea una u otra la vía elegida estamos hablando de implicación profesional, determinación de objetivos, reorganización de la actividad, introducción de incentivos y sistemas de evaluación. Nada de ello nos resulta ajeno.

La constitución de UGC no debe romper los ámbitos de negociación existentes. No pueden ser espacios ajenos a los ámbitos de aplicación de pactos, acuerdos o convenios colectivos firmados. Cualquier ámbito de negociación debe respetar los marcos generales previamente acordados y contar con las organizaciones sindicales. Lo que sin duda en el proyecto de Real Decreto se obvia claramente, incumpliendo el Capítulo IV, de la Ley 7/2007 EBEP, referido al Derecho a la negociación colectiva, representación y participación institucional.

Consideramos hoy que el Sistema Nacional de Salud afronta retos más necesarios e ineludibles que la Gestión Clínica. Mejorar su sostenibilidad, suficiencia, equidad, racionalización y gobernanza debe orientar nuestros objetivos. En este marco se debe producir el debate sobre la gestión clínica y la necesidad o no de organizarla en unidades en función del cumplimiento o no de los mínimos requisitos exigibles.
 
En cualquier caso de haberse dado un verdadero proceso de negociación, desde CCOO realizamos las siguientes propuestas:
 
1.- Entendemos que los objetivos de la gestión clínica deben estar claros, ser conocidos y medibles a través de indicadores, y sometidos a evaluaciones periódicas, conocidas y transparentes, que contribuyan a la constante mejora de la actividad sanitaria y con participación sindical. 

2.- La dirección de las Unidades de Gestión Clínica debe implicar dedicación exclusiva

3.- No vamos a avalar proyectos de gestión clínica que no tengan definidos ratios de personal (vinculados a TIS en Atención Primaria y vinculados a actividad asistencial, camas hospitalarias, población atendida,  en Atención Especializada), basados en ratios acordados en el conjunto del SNS. No podemos avalar proyectos que sólo basan su eficiencia en el ahorro en políticas de personal sin tener en cuenta la calidad en la atención que se presta. Máxime en estos momentos en que muchos profesionales están saliendo de nuestras fronteras por falta de perspectiva de trabajo en el futuro más inmediato. 

4.- Consideramos que los incentivos ligados al desarrollo de funciones de gestión clínica deben ser no sólo económicos, sino estar ligados al desarrollo profesional, la formación continua y la docencia. Los incentivos tienen que ser previamente definidos, conocidos y aplicados con objetividad, afectando a todo el personal. 

5.- Entendemos que los modelos de gestión clínica y su organización tienen distintas peculiaridades en el ámbito de la atención primaria. Más allá de la coordinación entre niveles, que puede dar lugar a la participación compartida en la gestión de procesos, consideramos que en el específico ámbito de la atención primaria el desarrollo de la gestión clínica no requiere fórmulas organizativas específicas. 

6.- En el caso de que se constituyesen Áreas o Unidades de Gestión Clínica, éstas serían incompatibles con las estructuras de Servicio o Departamentos, no pudiendo coexistir dos líneas jerárquicas